sábado, 22 de marzo de 2014

El precio de soñar

  


     Cuando le cuentas a alguien una idea un tanto disparatada o lo que harías si te tocase la lotería, la respuesta más habitual suele ser: Sueña, sueña que soñar no cuesta nada. Yo os diré otra cosa: cada sueño tiene un precio.

     Soñar es muy bonito... pero no basta con soñar. Para hacer tus sueños realidad, tienes que ser capaz de perseguir tus sueños y en la mayoría de los casos, el camino para llegar a tus sueños es más penoso y sacrificado de lo que jamás hubiésemos pensado. Y ese camino es el precio que tienen los sueños.

     Hay sueños mas fáciles de conseguir que otros. Pero en ocasiones son mas difíciles que fáciles, por el simple hecho de que con la fácil, normalmente no se sueña. Y a mas difícil de perseguir sea nuestro sueño, mayor será el precio a pagar.

     Muy pocas veces nos decidimos a pagar ese precio. Bien porque no nos vemos capaces o bien porque sencillamente preferimos vivir otra vida.  Vamos dejando atrás nuestros sueños sin luchar lo mas mínimo por ellos haciendo de la nuestra, una existencia basada en el simple discurrir de la vida hasta la llegada de nuestro final.

     Es normal, la gente que persigue sus sueños suelen pasar por estados de infelicidad al no poder alcanzarlos tan pronto y rápido como habían soñado. Mientras tanto, los que no tienen sueños... van viviendo. Porque en cierta medida los que no los persiguen, tienen la absurda creencia de que llegarán, algún día por arte de magia, a cumplir sus sueños.

     Lo cierto es que a veces... hay que darles la razón.