viernes, 28 de junio de 2013

Romería de San Antonio 2013

Otro año que me iba a quedar sin ir, porque las circunstancias y las ganas no eran las de siempre. Porque el camino no es camino cuando te falta el hombro en el que siempre te apoyas a cantar y porque la pena me iba a impedir disfrutar... No quería ir, me faltaban fuerzas.

Fue entonces cuando uno de esos días, de la larga semana anterior a la romería, en un intento de encontrar una respuesta a mi dilema de ir o no ir, me tope casi sin darme cuenta con ese archivo de vídeo en mi ordenador que se titula "Pregón de San Antonio de Miguel Angel Ruiz". Después de ver por trigésima vez ese pregón, porque lo he visto muchas veces, encontré el verdadero sentido de mi camino y encontré la forma de hacerlo este año, tenía que hacerlo.

A lo largo de esa semana y de muchas anteriores, lo hablaba con unos y con otros, con amigos que tienen un sentimiento grande con nuestro Santo y que me contaban vivencias muy fuertes entre lagrimas de nostalgia y recuerdo... Ellos fueron el punto y final de la frase que no me harté de repetirme: Tengo que hacer el camino.

Llegó el momento mas duro y el mas fácil a la vez, ya que con él me hacen falta pocas palabras y bastó un: "Me tienes que prestar tu medalla" para que sin preguntar sin preguntar si quiera me contestase: "Ahí la tienes, cógela". No hubo preguntas, ni hubo nada más. Yo volví a mi casa y puse su medalla junto a la mía esperando, ahora sí, impaciente el sábado de romería.

Como siempre me despierta el sonar de los cohetes, dada mi cercanía con la casa hermandad de San Antonio de Padua. Aunque bien es cierto que poco dormí esa noche, como todas las que recuerdo hasta ahora. Antes de acostarme lo deje todo preparado, quería vivir este año diferente a los pasados, quería caminar cerca de nuestro Santo...

Me encaminé hacia el calvario y no se si fuese el destino, o que se dio así el caso... Pero me encontré con la gente que mejor me podía entender. Fueron algunos los que observaron mis dos medallas, las tocaron y me dieron un abrazo, pero nadie me pregunto el porque eran dos... quizás para todos era raro que la medalla fuese conmigo, cuando siempre la habían visto a mi lado.

Comencé el camino y aún pensaba que no lo podría terminar, pero tengo la suerte de conocer a gente espectacular, que me acogieron, como siempre han hecho y me ayudaron a caminar con un simple: " Aquí no te falta de ná" Y con ellos fui caminando y entre cantes y risas, se hizo mas llevadero. Gracias como siempre a los mismos: Ruben, Sonia, Piedad, Luis, Pipi y Mames... por que sois canela en rama.

Llegó el tramo final y en la ultima parada, busque un poco de soledad. Aguante como pude y porque tenia que aguantar... y como casi no tenia fuerzas, me agarré a su medalla y me puse a caminar. Estaba tan cerca de la carreta que podía oler cada flor de ese ramo que pusimos para él y fue entonces cuando supe y sentí, que había hecho lo que tenía que hacer.

Fue muy duro ver la entrada donde siempre, pero como nunca... porque me faltó ese abrazo que solo da quien comparte contigo algo mas que una amistad. Entre la arena y la ermita, descargué el peso que llevaba. No olvidaré el abrazo que me daba un nuevo amigo y al que quiero mantener de por vida, porque es uno de los culpables de este especial camino.

Y se acabó lo que se daba y me emborrache para olvidar, pero por mas que quise no pude... Pero como dice ese nuevo amigo, Enrique Acción, "lo bonito es acordarse y no se nos puede olvidar".

Como siempre tengo mucha gente a la que quiero dar las gracias. A Antonio Jesús, por su llamada en cuanto puso un pie en el suelo y por estar constantemente pendiente de mi. A Miguel Angel y a Luis Miguel por ese buen rato de cante que no nos falta nunca cuando estoy con ellos y las innumerables risas. A Cinti por alegrarse siempre cuando me ve. A Enrique por mil cosas y por ser tan alérgico o mas que yo (que ya es decir). A mi amigo Antonio "El Gato" por los dos besos del comienzo y los dos del final. Al "May" por esa copilla de aguardiente, que convertiré en costumbre. A mi madre, por agarrarme siempre que estoy a punto de caer y por limpiarme las lagrimas una y otra vez. Y a muchos mas, que se me olvidarán, pero a los que les estoy enormemente agradecidos.

Pero el gracias mas grande que tengo que entonar, es para el Curri por no preguntar y por esa medalla que me acompañó...

Sevillanas

Este año no va sola
mi vieja y sucia medalla
este año llevo la tuya
que tu no puedes llevarla
Haré con ella el camino
golpeara con mi guitarra
y cuando fallen las fuerzas
me agarraré a tu medalla

Ay camino,
este año tengo que hacer
un duro y doble camino
Primero por mi Jose
segundo por el, mi amigo
*
Este año canto solo
la luna le anda diciendo
es mi huelva por la ria
y estos son los mandamientos
Aunque yo me quede ronco
no tengo pensao callarme
porque se que desde arriba
tu padre quiere escucharme.

Ay camino,
este año tengo que hacer
un duro y doble camino
Primero por mi Jose
segundo por el, mi amigo

En recuerdo a mi  José.

domingo, 9 de junio de 2013

¡¡ Ay hija mía !!


Aún recuerdo el día en que alguien me puso en aviso de tu existencia, no podía creerlo e incluso tuve que mirarte varias veces para cerciorarme de que era cierto y que estabas ahí. Realmente siempre lo habías estado, pero me había negado a creer que eras mía y solo mía.

Al principio rehusé de ti, en incluso intenté esconderte, para que nadie mas supiese de tu existencia. Te compraba ropa que no te hiciese destacar sobre las demás e incluso dejé de salir para que nadie pudiese verte conmigo. Es duro reconocerlo, pero me avergonzaba de tenerte y no quería que nadie nos relacionase.

Pero con el tiempo, empecé a asimilar que eras mía y que no tenía porque ocultarte. En el fondo me has dado muchísimas alegrías y he disfrutado de una vida plena contigo. En realidad tu eres el reflejo de esa vida tan plena y llena de satisfacciones que he podido vivir. 

Dicen que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes y temo que llegue ese momento, en el que me dé cuenta de lo que tuve y no valoré. Por ese motivo te escribo. La vida se está poniendo difícil y la situación del país nos está ahogando a todos. Estoy al límite y temo que llegue el día en el que no pueda alimentarte ni mantenerte, porque a partir de ese día comenzaré a perderte día a día y, aunque eres una carga para mí, me acostumbre a vivir contigo y si te pierdo... 

Te he visto nacer, y te he visto crecer día a día, pero si te pierdo... te hecharé de menos, barriga.