martes, 26 de febrero de 2013

Carnaval Carnaval

Febrero uno de mis meses favoritos... aunque también es uno de los meses con mas actividad en mi vida. Pero he decir que ese estrés "febreril" me encanta. Él tiene la culpa de que deje todo lo demás un poquito apartado... entre esas cosas el blog.

Mi Febrero comienza en Enero, cuando empiezan a retransmitir por Onda Cádiz las preliminares del Carnaval de Cádiz. Desde ese mismo momento, paso las noches pegado al ordenador disfrutando de las agrupaciones que participan en el COAC.
Desde hace algunos años, a la finalización del COAC, realizo una pequeña visita a esta ciudad, para disfrutar de mis agrupaciones favoritas en la calle, de las agrupaciones callejeras y de algún que otro Romancero, modalidad que para mi gusto alberga la esencia misma del Carnaval callejero. 


Después de este viaje, solo me quedaba disfrutar del carnaval de mi tierra, que poquito a poco va reuniendo todos los ingredientes para convertirse en un carnaval importante y muy a tener en cuenta en la Sierra de Huelva. 

Este año estrenaba agrupación y salía con una de las comparsas que admiré desde sus inicios en nuestro carnaval: Los Celsos. Este año representando esa taberna donde se empezó a formar la Pepa, la constitución del 1812. En ella estaban representadas todas las clases sociales y en nuestra comparsa también. 


Ha sido mucho el trabajo y el esfuerzo que hemos realizado, muchas las veces que creíamos que no llegábamos  las veces que pensamos en abandonar, muchos los ensayos... pero todo queda olvidado cuando pisas las tablas del Capitol y ves que el trabajo ha merecido la pena.

Yo he ganado mucho con esta agrupación. He aprendido de todos y cada uno de ellos diferentes cosas. He aprendido notas de uno de los mejores guitarras que tiene mi carnaval, he aprendido a no ver problemas, sino posibles soluciones; me he contagiado de la juventud de algunos de ellos y he adquirido la seguridad que da pisar las tablas con gente que ya las había pisado incluso antes de yo nacer. He aprendido que no hay distancia lo bastante grande para hacer las cosas que quieres. He podido ver la ilusión de personas que cantan en posiciones que nunca lo habían hecho porque alguien les ha hecho ver que pueden y que merecen esas posiciones. He aprendido que cada uno de nosotros tenía su papel y ninguno era prescindible, todos somos importantes y nadie es mas protagonista que otro. 

He recuperado las ganas de hacer y de luchar por el carnaval de mi pueblo, la ilusión. He sentido el cosquilleo que hacia tanto que no sentía y me he emocionado cada noche al llegar a casa, por todo lo que he vivido con ellos... y lo que me queda, porque siento que he encontrado mi sitio, al fin. 



lunes, 11 de febrero de 2013

Escondiendo los pedazos


                                Estoy roto por dentro y soy el primero que lo sabe, lo reconozco. Cuando le importo a alguien, soy capaz de cortarle sin pretenderlo con las esquirlas y los fragmentos de la confianza que no tengo. Aunque apenas me esfuerzo, soy astuto hasta el extremo. Mi defensa es ocultarlo y negarme a controlarlo, negarme a recoger los trozos que me quedan. Cada vez son menos. Constantemente evito parecer lo que realmente soy.


                            Son días en los que el frío entra y cala bien en la calle. Esos en los que no puedo salir y en los que intento evitar, sin éxito repasar fotos de mi. Como estos días se vuelven frecuentes, al final me escojo de avatar imágenes o fotos de otras personas o cosas, cualquier cosa que no implique devolverme la mirada. Me avergüenzo de mi, muchísimo a veces. No me arrastro detrás de nadie, ni dejo de encajar bien las patadas en los huevos, aunque parezca lo contrario. Es solo que me exijo muy poco a veces y otras demasiado. La auto-exigencia es un alma de doble filo y tras una exigencia mínima, viene una demasiado fuerte. Creo que no es normal ese baile entre máximo y mínimo, pero no consigo caminar en línea recta. Pienso que lo normal es que no se quieran acercar.


                  No es un bajón moral, porque nunca la he tenido. Sé que hay personas que me comprenderán y que solo hay que buscar bien y tener buena suerte. Pero hasta entonces, jugaré a lo de las sonrisas fáciles. Aquí no hay nada que ver, ni que mostrar... ya me he cansado de ocultar y ahora toca afrontar.