martes, 25 de diciembre de 2012

Se me antoja


Se me antoja en este estado,
de embarazo navideño
que mis dedos se enredasen
mientras juegan con tu pelo.

Se me antojan unos ojos
azules como el cielo,
verdes como los mares,
o negros como el caramelo,...
El color poco me importa
lo que en realidad quiero,
es que miren y me mire,
y entre los dos un reflejo.

Se me antojan unos labios
que embadurnen mis oidos
con la miel de las palabras,
con el dulzor de los mordiscos,
con la exhalacion de quien da
aire a un desvalido...
Se me antojan unos labios
que mueran en los mios.

Se me antojan unas manos,
que se arrastren por mi cuerpo,
que acaricien cicatrizes,
que sepan modelar sueños,
y que nunca arrañen mi espalda
si no es por pasion o desenfreno.

Se me antojan algunas cosas
entre ellas un te quiero,
pero de esos que llegan al alma
y dejan sus trozos por el suelo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La luna me cuenta



Cuando no puedo dormir,
apoyo mi cabeza en el hombro de la luna
y me cuenta historias jamas contadas.

Se confiesa conmigo de ser asesina
por matar a gente que no sabe vivir,
en las noches de niebla con espinas, 
por matar a gente que a ella querían subir.

Me cuenta cosas de incontables estrellas...
Anoche me contó que no pueden morir
porque son amores que tuvo ella
y necesita verlos para poder sonreír
y recordar también momentos de pena.

A veces yo, también miro las estrellas
e intento acertar qué amor tuvo,
a quien amó tanto que entregó su vida...
A veces entiendo que por amor murió
y que por amor se muere.

Siempre he pensado que por amor moriría,
pero no por un amor cualquiera,
pero que si para amar hay que morir,
preferiría morir y amar,
que no amar y morir en vida.

Otro "poema" rescatado de uno de los muchos cuadernos que aún conservo de mi época estudiantil. Concretamente este es del 24 de Agosto de 2003. La ilustración que lo acompaña es un pequeño montaje que he realizado con un dibujo realizado por mi y una fotografía. 


viernes, 7 de diciembre de 2012

Sin darme cuenta

Hablemos de la profunda injusticia que cometemos los humanos con los mosquitos, ya que son las mosquitas (los mosquitos hembra) las únicas que pican y nos producen esas irritantes y dolorosas ronchitas por todo el cuerpo... No va, en serio.

Hay días en los que creemos que lo mejor seria no habernos despertado si quiera, o simplemente dormir durante un año. Otras veces nos gustaría montar en el mítico DeLorean y dar saltos a través del tiempo hacia la época mas conveniente o prospera.

Esto viene dado, queridos amigos y amigas a que le damos demasiadas vueltas a la vida. Nunca estaremos de acuerdo plenamente con el transcurrir de nuestros días. Siempre pensaremos que podríamos estar mejor o, aunque no mejor, mas felices. Normalmente esto lo desencadena cualquier situación con la que no contábamos y nos causa algún malestar, el recuerdo, la nostalgia o la morriña... pero todos tenemos días así alguna vez en nuestra vida.

La madurez, el envejecer, las responsabilidades, tienen estas cosas... Yo quiero volver a ser un niño, quiero vivir sin darme cuenta.

Como esto no es posible (lo de volver a ser un niño) lo mejor que podemos hacer es dejarnos llevar... Cerrar los ojos y sentir el movimiento que hay bajo nuestros pies, oír la música de nuestro alrededor y bailar al son. Besar, amar y abrazar a los que tenemos cerca. Recordar a los que están lejos y nunca dejar de intentar ser feliz... esa será la forma adulta que tenemos para vivir sin darnos cuenta.