viernes, 30 de noviembre de 2012

30 de Noviembre

Hoy he querido recuperar de mi libro de poseía  algo que escribí haya por 2003 y que comparto hoy con vosotros a modo de regalo de cumpleaños.


Treinta de noviembre,
hoy he vuelto a ver el sol.
Hoy he vuelto a ver tus ojos,
hoy he vuelto a ver el sol.

Hoy he tenido tu boca tan cerca
que apenas sí me cansé de mirarte,
que quise meterme en tu alma meteca,
que solo pensaba en poder abrazarte.

Hoy he tenido tan cerca tu cuerpo,
tu voz, tu olor y tu amistad,
que no he podido evitar que el recuerdo,
lagrimas de mi cara quisiese expulsa.

Hoy he tenido todo un momento
y luego, despues, casi en un segundo,
como si fueses arena,
en un golpe de viento te alejas, sin mas...
te vas.

Hoy he soñado bebiendo un licor:
un angel a mi lado y un cupido traidor
trayendo al presente flechitas de amor.
Hoy he sentido un tremendo calor
que recorría mis venas congeladas,
haciéndolas estallar como un clamor.

Cuando por fin mis peticiones
parecían ser escuchadas, 
cuando en pie, me diste un abrazo
y me estrujaste fuerte el alma,
sacando a la intemperie
otras navidades ya olvidadas.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Llegas tarde...

Ya llegas tarde. No son cinco minutos, son casi dos horas. El chico del restaurante comienza a mirarme mal, incluso se ha acercado a decirme que en breve cerraran. Esperaré un poco más, aunque una voz dentro de mí intenta convencerme de que no vendrás. No parecías decidida cuando me dijiste que aceptabas. Pero esperaré... al menos un poco mas.

Uf¡ ¡Justo cuando iba a levantarme!. Estás guapísima y me importan un bledo las excusas que sueltas por la boca, lo importante es que has venido. Tengo tanto que decirte que no me atrevo. La voz dentro de mí dice que no querías venir, que has venido por compromiso, por no dejarme tirado... Mi corazón intenta convencerme de que las razones son otras. Mi corazón esta a mil, mi boca se seca y mis manos sudan... Estás preciosa.

No sé qué decir. Quizás un te quiero te pueda parecer demasiado. Quizás un me gustas, te suene a poco. Terminemos de cenar y dejémonos llevar. Si surge ponerle un nombre a nuestros sentimientos, se lo pondremos.

Bueno, hemos llegado. Detengo el coche justo en la entrada de tu casa y me bajo para poder despedirme de ti. Mientras me hablas de lo bien que lo hemos pasado y lo mucho que necesitabas una noche de relax, yo no paro de pensar en besarte, de decirte lo mucho que he pensado todo este tiempo en ti y lo infinitamente feliz que me siento cuando estoy contigo.

No quedan mas cosas que decir. Alargar esto más sería un suplicio. Ha llegado el momento de despedirse. Un gran abrazo y el amargo sabor de lo que pudo ser y no fue, es toda nuestra despedida.

Un hasta pronto y ya nos veremos.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Conexión


Hablemos del reciente descubrimiento de que tanto Coca-Cola como Pepsi, contienen un 0,001% de alcohol... No va, en serio.

A veces hacemos las cosas sin pensar, simplemente algo dentro de nosotros nos lleva a movernos, a cantar, a saltar, a correr... A veces nos sorprendemos a nosotros mismos haciendo cosas que hacía tiempo teníamos olvidadas.

Otras veces simplemente te acuerdas de una persona a la que hace tiempo que no ves y te decides a coger el móvil para llamarla, cuando de repente el móvil suena y lees su nombre en la pantalla. Justo en ese momento esa persona había pensando en ti y por alguna razón inexplicable decidió, al igual que tu, que era hora de hacer una llamada.

¿Nunca habéis recibido un regalo inesperado de alguien de quien hace mucho no teníais noticias? La expectación es extrema. Tienes un paquete en tus manos del que no sabes absolutamente nada, porque no tiene remitente. Te pones a hacer memoria y no recuerdas haber comprado nada online. Lo abres sin saber muy bien que te espera dentro y cuando lo haces, solo un libro... curiosamente ese libro que justo unos meses antes habías pensado adquirir para tu biblioteca particular. Vuelcas el sobre esperando que albergue algo mas, una nota, una carta... nada. Sólo el libro. Al abrir la portada, en esa primera pagina que suele venir en blanco, una dedicatoria de esa persona que hacía tanto de la que no tenías noticias... tu amig@.

Nunca he podido presumir de tener muchos amig@s, porque quizás aprendí a valorarlos demasiado tarde. Pero he de decir sin temor a equivocarme que jamás podría tener un@s mejores a los que tengo. Estamos conectados en la distancia de tal forma, que sabemos cuándo nos necesitamos sin necesidad de hablar... cada uno sabe lo que hacer en el momento justo en el que el otro lo necesita y esa conexión me encanta.

Justo hoy, dos de mis amigas me han alegrado el día diciéndome que no podría haber elegido mejor día para hacerles el absurdo e insignificante (a ojos de cualquiera) regalo que les he hecho... Pero esa es la magia de la amistad verdadera, la conexión y el saber valorar los pequeños o grandes detalles que tenemos entre nosotros.

Quizás el estar tan conectados, me condene de por vida a la friend-zone, pero que se le va a hacer :D