lunes, 3 de septiembre de 2012

El final del verano...

Hablemos de Hu Seng, el chino que para demostrar el profundo amor que le profesaba a su pareja, decidió enviarse por paquetería para darle la sorpresa al abrir la caja… No va en serio.


El verano llega a su fin y con él todas esas cosas de las que sólo podemos disfrutar en esta amada, por lo general, estación del año.

Para muchos el verano es sinónimo de playa y piscina, de terracita y tapas, de fiestas y diversión,… Para otros, los que en nuestros tiempos se consideran como auténticos privilegiados, es sinónimo de mucho trabajo. Para mí, lo ha sido así a medias… y me refiero al trabajo. He oscilado entre trabajo y diversión durante todo el verano.

En mi verano no ha habido playa, ni piscina, ni pesca, ni discotecas, ni viajes,… Mi verano ha sido un poco atípico en ese sentido. Pero ha habido otras muchas cosas que me han llenado muchísimo más. He tenido numerosas comidas familiares, he estado muy cerca de la gente que me importa, de los amigos; he tomado determinaciones y he llevado a cabo cambios en mi que debería haber realizado hace mucho, he conocido a gente maravillosa,…

En esto me quiero centrar, he conocido a gente maravillosa. Concretamente 3 personas que han hecho de mi particular final de verano, un final por todo lo alto. Desgraciadamente no he podido disfrutar de estas personas todo lo deseado, porque como bien he dicho también trabajo; pero ese tiempo pasado con ellas (curiosamente las 3 son mujeres) ha merecido la pena.

Me alegro de conocer a Loli por contagiarme vitalidad y ganas de vivir, por enseñarme en cierta manera disfrutar los pequeños momentos y de la familia. Por ese cariño que nos ha procesado a todos, por esos besos y esos abrazos; por ser desvergonzada… por enseñarme que la edad solo es un estado mental.

Me alegro de conocer a Cristina por que ha sido, en cierta manera el detonante para llevarme a cambiar y a luchar por lo que quiero. Ha hecho que vuelva la ilusión a mi vida, que me olvide de viejos fantasmas y comience a ver lo positivo, lo que día a día nos regala la vida. Por enseñarme que hay que dejar la timidez a un lado cuando se trata de conseguir lo que quieres. También por contagiarme sus incesantes ganas de bailar, aunque no consiguiera que yo lo hiciese.

Y por último, pero no menos importante, me alegro de conocer a Lucia, la peque del grupo. Ella ha conseguido que pierda la vergüenza a la hora de mostrar que, me encanta ser como un niño pequeño y también me gusta jugar en ciertos momentos. La sinceridad personificada. La hermosura hecha niña.

Tres personas que han entrado en mi vida y que espero que nunca salgan. Ahora solo nos queda contar los días que faltan para el reencuentro.

Os echaremos de menos.