domingo, 15 de julio de 2012

Las 4:12 Insomnio y decisiones

      El insomnio se mezcla con la toma de decisiones y viceversa. Ya no sé si mi falta de sueño viene producida por la determinación que ronda mi cabeza o es al revés, o algo totalmente diferente y que ni siquiera puedo imaginar. El caso es que hace bastante tiempo que no sé lo que es dormir sin la ayuda de fármacos que me dejan "grogui" durante la noche y totalmente zombi durante el día.

    Mi sentido común está distorsionado y a veces no puedo discernir con claridad si estoy soñando o simplemente me estoy volviendo loco. El caso es que tengo escaso poder de captación y atención, una escasa memoria diaria y un estado nervioso que roza la más completa histeria... por no hablar de un humor de perros.

    Y a todo este estado hay que sumarle continuas decisiones. Y es que el ser humano está sometido a infinitas y diarias decisiones. Decidimos a que hora programar la alarma que nos despertará a la mañana siguiente. Decidimos si poner los pies en el suelo al primer toque de la misma, o retrasarla 5 minutos mas. Decidimos si tomar una ducha antes de desayunar o después. Decidimos si ayunar o desayunar y en este caso, que ingerir. Decidimos si ir al trabajo o por el contrario, decidimos no ir asumiendo todo tipo de consecuencias. Decidimos sobre decir la verdad o mentir como bellacos. Decidimos que ropa ponernos. Decidimos café o infusiones, pastas o galletas, bollería industrial o pastelería artesanal, comer o hacer dieta, hacer deporte o vaguear,... continuas e infinitas decisiones. Algunas nos favorecen y otras nos perjudican enormemente pero, desgraciadamente, nunca sabemos cual será la consecuencia de la acción que hemos decidido llevar a cabo.

     A veces las decisiones vienen condicionadas por diferentes agentes externos, aunque queramos pensar que son decisiones propias... pero la inmensa mayoría, son infundadas por terceros. El temor a reproches y "te lo dije", nos lleva a decidir cosas que no queríamos... pero esa es nuestra forma de redimirnos.

    Creo que para tomar una sabia decisión, solo debemos tener en cuenta este sabio consejo: jamás tomes decisiones difíciles en tiempos difíciles ni estando en tu peor estado moral. Espera, se paciente y medita. De las decisiones que tomes con calma, nunca te arrepentirás.