martes, 31 de julio de 2012

Cumpliendo con la lista #3

Hablemos del enorme poder afrodisíaco de la menta y su prohibición en tiempos de guerra en la Roma antigua para que las mujeres no debilitasen a los soldados... No va, en serio.

Como bien dice el titulo de esta entrada, seguimos cumpliendo con la lista de 100 cosas que hacer antes de morir. Y aunque en esta en realidad tenia poco que hacer, ha hecho de este fin de semana, un fin de semana inolvidable. Se trata del punto 91, Recibir una fiesta sorpresa de la que no tenga ni idea.

Una noche en la que tenía decidido no salir, pero que había quedado con mi amigo, el Curri, para ir a recoger un supuesto coche que había comprado en un pueblo vecino. Prometo que tuve la tentación de llamarle para decirle que no me apetecía acompañarle... pero me aguanté por todas las veces que creo que él ha hecho lo mismo por mi.

Desde que entro en el coche, me demuestra su mosqueo discutiendo por teléfono con Montse, la otra cómplice y diciéndome que teníamos que pasar a recogerla porque se venía con nosotros. El mosqueo venía a raíz de que ella no estaba lista y nosotros ya íbamos tarde. Todo aquello me tenía fuera de lugar, ya que si pocas eran mis ganas de salir, la situación lo estaba empeorando. Al llegar me instan a entrar en la cochera a recoger unas cosas que tenemos que llevarnos y al entrar.... ¡¡¡MADRE MIA¡¡¡ ¿Qué era aquello? ¿Qué estaba pasando?

Mi madre, promotora de toda esta movida, estaba delante de todos mis amigos y familiares con un cartel en el que, después del shock acerté a leer: Bienvenido a cumplir tu deseo numero 91... Pero ¿cómo no podía haberlo enterado?... ahora si comenzaba a atar hilos, lo había tenido a huevo para enterarme y ¡¡no me había percatado ni un ápice¡¡..... ¡¡¡Era Genial¡¡¡

Creo que aún no me lo creo. Me hizo muchísima ilusión y justo esa misma tarde había pensado que nunca cumpliría ese punto... ¿quien iba a querer dar una fiesta en mi honor? Pues si señores... se cumplió. Y es que por muy mal y muy abajo que estemos, por muy mal que tratemos a los amigos, por mucho que pasemos de la familia, por mucho que queramos alejarnos del mundanal ruido; siempre habrá alguien que esté pensando en ti, que te hecha de menos, que está dispuesto a dejar su vida a un lado para darte un alegría y ser participe de la que sin duda fue una noche inolvidable.

Gracias a todos los que vinieron y a los que no, pero guardaron el secreto y por la mañana me mandaron mensajes preguntando que tal. A todos y cada uno de vosotros os tengo en el corazón y os tendré siempre.


Ahora si que creo que la vida puede ser maravillosa.