domingo, 8 de julio de 2012

Cumpliendo con la lista #2

Hablemos del proceso de construcción que llevan a cabo los castores de cola ancha, a la hora de elaborar sus presas... No va, en serio.

El día 6 de Julio fue un día normal, pero la noche se tornó mágica. Después de pasar casi una noche entera en vela por los nervios de lo que se avecinaba, vino un día de mas nervios aun. Apenas podía concentrarme en nada de lo que hacía y apenas empezaba algo, cuando lo dejaba a medias para hacer otra cosa... como buscando simplemente que el día pasase rápido y diese paso a la noche.

El viaje comenzó sobre las 7 de la tarde, cuando recogí a una Pili más que eufórica y que entraba en el coche con una gran sonrisa nerviosa. Si ya me costaba mucho aparentar una tranquilidad inexistente, ella me lo hacía aun mas difícil.

En las casi dos horas de viaje hasta el Foro Iberoamericano de la Rábida, íbamos imaginando y sopesando el transcurrir del concierto: como será el sitio, habrá mucha gente, que canciones cantará, habrá ranchera al final, se verá bien,... eran algunas de nuestras dudas. Al llegar, pudimos comprobar que realmente habría mucha gente por la cantidad de coches aparcados frente al Foro.

Después de tomar un refrigerio y satisfacer algunas necesidades fisiológicas, decidimos acercarnos a la entrada y ante los nervios, decidimos entrar casi media hora antes de comenzar el concierto. Al entrar comprobamos que el enclave era maravilloso y decidimos retirarnos un poco del tumulto, para poder disfrutarlo de una forma mas tranquila y alejada.

Incluso la espera se me hizo corta. Cuando una voz en off procedente del escenario, informaba que el concierto iba a comenzar, casi se me sale el corazón. De pronto una luz ilumina un piano que comienza a esbozar las notas de Disneylandia (Los Burros) y comienza a sonar su voz entre miles de gritos y aplausos. Yo me quedo casi paralizado. No puedo creer lo que estoy viviendo, es increíble... quiero disfrutarlo, lo estoy disfrutando. En mis ojos comienzan a brotar las lagrimas, soy feliz y esto es solo el comienzo.

Comienzo a salir del shock y empiezo a levantarme, a cantar, a aplaudir. Somos muchas personas las que estamos siendo felices, a las que nos está haciendo feliz. Por un momento nos olvidamos de crisis, de trabajo, de deudas; en definitiva, de penas y a cualquier sitio donde mires, puedes ver tremendas caras de felicidad, aunque sea momentánea.

Así cumplía otro punto de mi lista de 100 cosas que hacer antes de morir, ir a un concierto de mi artista favorito, Manolo García. Y para que os animéis a asistir a alguno de sus conciertos de esta Gira Teatral, os dejo un pequeño vídeo montaje que he realizado con pequeños extractos de lo que fue el concierto.


Si tuviese que anotar en una libreta los momentos realmente vividos de mi vida, las casi dos horas de concierto entrarían a formar parte de esos momentos. Y espero que vengan muchos mas.