lunes, 11 de junio de 2012

Una vida de Cine


Hablemos del por qué algunas arañas flotan de forma innata en grandes superficies cubiertas de agua… No va, en serio.


¿Alguna vez os habéis parado a pensar que la vida es como una gran película? En realidad, sería como una gran superproducción en la cual se entremezcla pequeños cortos: la superproducción sería nuestra propia vida y los pequeños cortos, la vida de los demás.  Si vamos aún más allá, seguro que todos podemos relacionar nuestra vida con un titulo de película y creo que por la situación por la que pasa nuestro país, “Los lunes al sol” de Fernando León y “Con la soga al cuello” de Jack Nicholson; serían de los títulos elegidos que más se repetirían.


Y aunque la vida es una gran película, nuestra película no tuvo presupuesto para banda sonora y por eso las cosas nos vienen de sorpresa. Si en nuestra vida pudiésemos escuchar una música u otra dependiendo de lo que nos viene, nada nos pillaría por sorpresa, estaríamos siempre en pre aviso de lo que nos va a ocurrir y todo sería un poquito más fácil. Si después de algunos años sin montar en bici, nos animásemos a hacerlo y escuchásemos la banda sonora de tiburón al poner el pie sobre él, seguramente desistiríamos en nuestro intento de hacerlo. Imaginad que al andar por una cera y cruzarnos con una chica, sonase una bonita balada romántica, sabríamos que ha habido flechazo y solo con acercarnos y escuchar su “banda sonora” sabríamos si ella también lo ha tenido, o por el contrario tiene fanfarrias descendentes de fracaso… todo sería más fácil.


Las películas pueden ser trágicas, cómicas, de misterio, de acción… y nuestras vidas también. Cada uno tiene su género cinematográfico preferido, su ideal… quizás nuestra “película” no es la que nos gustaría y por desgracia no vale de nada pulsar STOP, pero siempre tendremos la posibilidad de poner en pause, pulsar eject y cambiar de “película” o al menos, intentarlo.