miércoles, 9 de mayo de 2012

Mika y Duna





A veces la vida nos pone a prueba, nos obliga a hacer cosas para los que no estamos preparado, cosas que no podemos o más bien no queremos hacer y a veces te tienes que deshacer de cosas, de personas, de objetos,... que formaban una parte importante de tu vida.

Hoy me ha tocado separarme de dos trozos de mi, dos trozos de mi corazón y aunque pensándolo fríamente haya alguien que pueda pensar que son ñoñerías, estoy muy triste. Quizás no era el mejor momento para hacerlo, quizás no haya sido la mejor forma de hacerlo; pero hay cosas que a veces tenemos que hacer y yo lo he hecho.

Me he tenido que separar de ellas, de mis dos perritas, de Mika y de Duna. Tenía que hacerlo, quizás tenía que haberlo hecho mucho antes pero entonces me hubiese arrepentido por hacerles pagar algo en lo que no tenían nada que ver. Espero no volver a verlas, porque no soportaría el hecho de verlas en otras manos, con otra gente, que no me reconociesen,... pero si eso pasase, simplemente estaría pagando lo que hoy les he hecho.

Guardaré en mi memoria este ultimo día vivido con ellas, haciendo lo que ha ellas siempre les ha gustado, saltando y corriendo, nadando, ladrando,... y yo, mientras tanto observándolas, disfrutando de este ultimo momento, el último momento.

No sé porque, pero algo me decía que Mika, la que más tiempo ha convivido conmigo, sabía perfectamente que este era el último momento que disfrutaríamos juntos, y me hacía participar de sus juegos, aunque a veces, se paraba y me miraba, preguntándose quizás, porque estaría tan triste.

Espero que donde están sepan darle todo lo que se merecen, porque me han regalado muchos momentos buenos en mi vida.