domingo, 5 de febrero de 2012

Increiblemente creible

Es increíble, pero hay cosas que nos creemos a la primera de cambio y hay otras que en cambio no creemos ni teniéndolas justo delante (bonito juego de palabras eh?)


Por ejemplo, nos cuesta mucho creer que alguien pueda cambiar sus sentimientos hacia otra persona de la noche a la mañana. Pero por contraposición, creemos ciegamente en los amores a primera vista. ¡Esto no tiene por donde cogerlo¡. Creemos y afirmamos constantemente que el amor nos vuelve “atontaos”; pero nos cuesta creer que a nosotros nos pase. Es más, lo negamos sobre manera.

Cierto día fui, con un amigo, a ver una peli al cine. Delante nuestra se sentó una pareja de adolescentes en plena “tontería”. No dejaban de acariciarse el pelo, se miraban constantemente y se cascaban sin pudor alguno sonoros besos que retumbaban en los silencios misteriosos que tenia aquella peli. Mi amigo, indignadísimo me dice: “Yo no pagaría 10€ para pelar la pava en un cine”; a lo que le respondí: “Yo sí, sin duda”. Era maravillosa la estampa, yo casi estaba más pendiente de ellos, que de la película en si; porque ellos mismos eran una película: estaban “gilipollas” el uno por el otro. “Yo no me pongo tan así”, dijo mi amigo “pero claro, los principios son así”. Le aseguré que si reunía el valor suficiente como para preguntarles cuanto tiempo de relación llevaban, este superaría los 3 años. Él estaba empeñado en que no podía ser, que seguro que estaban empezando… así que le di el empujoncito que a todos los tíos nos hace falta: “te apuesto 10€”.

En hora y media estaba cenando en un MacDonald y por supuesto, pagó mi amigo.

No me cuesta tanto creer en imposibles, de hecho creo que es lo bonito de la vida. De hecho una vez se me ocurrió lo siguiente: “Satisfacción es hacer que aquello que te parecía imposible, hoy sea algo cotidiano”.