lunes, 17 de octubre de 2011

El final del verano


Si, lo sé... hace casi tres meses que tengo olvidado el blog. Pero es que, contra todo pronostico, este verano ha resultado ser mucho mejor de lo que me esperaba.
Toda esta historia empezó bastante bien "La Romeria de Santana La Real". Allí me reunía por primera vez con antigüos amigos y con una aficion que antes era gran parte de mi vida. Ahí empezaba a descrubrir que tenian razón... había cambiado y estaba volviendo a resurgir con mas fuerza. Entre guitarra, cante y copas, hubo miles de risas, bromas y momentos entrañables. Fue una noche genial en la mejor compañia, los amigos de siempre.
Viendo que esta romería se quedó corta y no pudimos disfrutarla como se merecía, aproveché la hospitalidad que conmigo han demostrado la gente de Los Molares y a ellos me uní, para hacer por primera vez el "Camino de Santa Eulalia". Tengo muy gratos recuerdos de ese camino, volvia a la guitarra, el cante y las copas... y las risas... miles de risas con todos, porque aunque apenas conocía a unos cuantos, al acabar el camino, sentía que eramos una gran familia.
Y seguía con las romerias y la siguiente fue la de Cortegana, de la que solo pondré un recuerdo fotografico, porque ya le dediqúe su post completo. Pero me gustaría volver a decir, que fue la mejor romería que hasta hoy he vivido.
Despues de tanta fiesta, por fin me entregaron el regalo que llevaba 9 meses esperando: nació Alejandro. Aún recuerdo ese día como si fuese hoy. Aunque cuando le miro, parece que ha pasado una eternidad, porque crece a pasos agigantados. Parece que fue ayer cuando estuvimos mas de 13 horas, sentados en aquella sala de espera y recibiendo los mensajes de texto que mi madre nos mandaba con cada novedad: que si no dilata, que si la epidural, que si la cesarea... ¡¡media vida¡¡ Todo un suplicio que superó con gran entereza la super mami que ya demostraba que seria y que hoy se desvive por ese rubito de ojos claros que nos tiene robada el alma. Con tan solo una sonrisa ilumina mi vida entera y ha sido el gran sol que ha iluminado este verano que se preveia oscuro.
Ha sido también verano de Playas y del día de playa que mejor recuerdo me llevo es del compartido con mi madre y mi hermana, un día de playa perfecto.
Creí que había tocado techo ya, que mi verano estaba siendo espectacular. Gran parte del mismo me lo he pasado a "lomos" de mi negrita, mi nueva moto. Ella ha tenido la culpa de que la mayor parte de las tardes las pasase en la carretera: Almonaster, Los Molares, Galaroza, Aracena, ... incluso Huelva.
¿Nuevas experiencias? También ha habido. Como ya he mencionado, la gente de los Molares me ha abierto sus puertas y me han acogido como uno más, y tenía que devolverles el favor de alguna manera, por lo que me ofrecí para amenizar las fiestas de la aldea. Para mí fue todo un gustazo disfrutar de la compañía y las risas de amigos y conocidos, que se desplazaron a la fiesta por compartir ese rato conmigo y con su gente. Tuvimos de todo y la noche se prolongo hasta el día siguiente. Una noche en la que, por supuesto no falto la guitarra, el cante y la buena compañía. Para mí una noche maravillosa en muchos sentidos.
Cierto día en el que me encontraba trabajando, recibí en el hotel una inesperada visita. Mis tíos y primos de Barcelona, a los que hacía más de 10 años que no veía, habían venido al pueblo. Y no se me ocurrió mejor forma de celebrarlo que unir a amigos y familia en un agradable día de paella y sangría en Higuera; en casa de mi madre. ¡¡Mi primera paella y para 10 personas¡¡ Pero salió buenísima... eso sí, no todo fue merito mío, conté con la inestimable ayuda de mi prima Eli y de su marido Juanito.


Pero no todo ha sido comer, beber y cantar, también encontré hueco para el turismo activo y decidí acompañar a los compañeros de Culturaleza en un sendero nocturno que realizaron en Santa Olalla. El sendero GR48. Por supuesto no fui solo, me acompañaba mi noble escudera, la persona con la que mas momentos inolvidables he pasado durante todo el verano, mi gran amiga María. Ella ha sido el motor que ha echado a caminar todos y cada uno de los momentos mágicos vividos este verano y por el que le estaré eternamente agradecido.

Y como todo, el verano también acaba y no encontramos mejor manera María y yo, que tirarnos un rally fotográfico por todos esos rincones perdidos de la sierra: Alájar, Linares y Castaño de Robledo.



Y hasta aquí este verano que, según mi propia previsión meteorológica, se preveía como el más negro y tétrico de todos los veranos; y que ha resultado ser un verano que siempre recordaré. Pero la diversión continua y los proyectos no dejan de venir a mi cabeza.....


continuará...