lunes, 27 de junio de 2011

Romeria de San Antonio 2011

Fue una noche dura, una noche de convencimiento propio: No puedo hacer el camino. Una noche de duro trabajo, no tanto por el trabajo en si, sino porque era Viernes de traslado y mientras estaba trabajando, recibia la llamada de muchos amigos que reclamaban mi presencia y la de mi guitarra, en diversos lugares del pueblo y de La Corte.
 
Pero si dura fue la noche, peor fue la mañana. Queria ir con mi gente y hacer el camino... pero no podía, lo había prometido y tenía que cumplirlo: iría con él, porque no ibamos a estar solos y juntos las penas son menos. Intente dormir, pero el tronar de los cohetes y el golpear de los cascos no me dejaban, así que decidí poner a los Mangüara y evadirme en sus letras, para luego recordarlas y poderlas cantar con él: otra promesa, aprender esa sevillana que nos pone los pelos de punta y cantarselas a su madre, cuando llegase el momento.
 
No se hizo esperar su llamada en mi telefono: "¿Estas listo?". Por supuesto - contesté yo. Y juntos empezamos nuestro particular camino: una copita de pacharán en El Repilado mientras surtiamos los coches de gasolina y carreterita hacia La Corte. Aunque ninguno dijo nada, porque entre nosotros no hace falta, al bajarnos de los coches sentimos una gran ausencia... pero no era hora de llorar y ahogamos las penas en varios vasos: yo mi pacharan, el cervecita fresquita. Queríamos estar juntos, pero no podíamos, nuestros sentimientos eran un polvorín a punto de estallar en lagrimas, así que decidí poner tierra de por medio, al menos momentaneamente.
 
En mi ayuda vino otro gran amigo, Mamés y entre copas de pacharán me convenció para hacer el camino a la inversa e ir al encuentro del resto de amigos. Fue maravilloso y debo darle gracias por su insistencia. Caminar entre romeros, apollado en el hombro de un buen amigo y de su guitarra... no tenía precio, lo que mi cuerpo sentía era mas que alegría. Fueron muchos los abrazos, los besos, los saludos, las miradas... que dimos en nuestro corto trayecto, pero pude sentir cada pequeño gesto que la gente: amigos y conocidos, me regalaba... no estaba solo, a pesar de todo no me habían olvidado y parecían esperar mi vuelta... No podía ser mas feliz y quería hacerle saber a todos que estaba y estaré eternamente agradecido por sus muestras de apoyo y de cariño.
 
Todo fue maravilloso, el dia y la noche... todo. No quiero dar nombres, pero tengo que hacerlo y espero no olvidarme de ninguno... pero quiero que sepais que habeis hecho de esta romería, la mejor hasta el momento. Como se suele decir el orden no altera el producto y os nombraré intentando llevar un orden cronológico.
 
Mamés, tu has tirado de mi esta romería. No ha habido vez que haya salido de mi caseta sin tu compañía, sin una propuesta tuya, sin un "vamonos". Me has brindado todo lo que tenias y mucho mas.
Eusebio, tú en tu linea. Has sabido que decirme en cada momento, has permitido que te devuelva todo lo que haces por mí cada día, has sabido agarrarme cuando he estado a punto de caer y has secado mis lagrimas cuando me he caido. Has sentido como yo, la falta de un gran amigo y que si dios quiere, el tiempo nos devolverá.
 
Pipi, Terra, Marifé, Maria Grajal: muchos buenos ratos en vuestra caseta, muchas risas... habeis hecho de mi romería una romería alegre y de recuerdos bonitos.
Noelia; contigo no tengo palabras. Como ya te dije: No recuerdo muy bien el como ni el porque; lo que hablamos y lo que calle... solo me queda el sabor de pensar que despues de esa noche, comienza una nueva amistad. De nuevo te pido perdon por culparte de algunas de mis desgracias y quedo eternamente agradecido por regalarme tu perdon y esa pequeña charla. Gracias Noelia.
Elisabeth Argüello y Ana Martin: Gracias porque aunque yo he cambiado con vosotros, vosotras nunca lo habeis hecho conmigo y siempre habeis tenido dos besos para mi. Por ser como sois, gracias.
Ruben, Sonia y Piedad: Gracias por contar conmigo para todo y creer en las pocas actitudes que puedo tener, gracias por abrirme los brazos. Nunca podré olvidar que me hayais dejado disfrutar de vuestros ensayos, de vuestro arte. No tengo como agradecerte Sonia, que me regalases esa sevillana en tu caseta... esa que yo quería y que casi arranca las primeras lagrimas de esta romería... Ruben, tocas como los angeles porque eres uno de ellos. Gracias a los tres, os quiero.
Kiko (panaero): Gracias por ese "Manueee", por tus peritajes, tus galas, tus pellejas y tus golfas. Por tus llamadas sin preguntas. Por el ratito que me regalaste el domingo por la tarde.
 
Mamá: Gracias por perdonarmelo todo y estar a mi lado esta romería, por compartirla conmigo. Por quererme incluso mas de lo que yo te quiero, por callarte lo que sabes, por tus abrazos y tus besos... los hechaba de menos.
 
Rocío: Por ser mi chiqui y estar especialmente cariñosa conmigo; por ayudarme a cantar cuando no me quedaba voz y limpiar mis lagrimas cuando ya no pude mas. Gracias por aguantarme.
Luzma: Por aguantar que Alejandro no saliese y me dejase disfrutar de la romería tan especial que he vivido, por hablar conmigo sin decirnos nada, por decirme lo que muchos callan y callar las bocas de muchos. Por quererme y porque te quiero.
Papá: Por hacer tu romería como siempre y hacerme caso, por cambiar y cambiarme, por ayudarme en silencio y olvidarte, por ilusionarme con una romería que no haría y prepararme la ropa.
 
Francisca y José: Por ser mi abuelos antes, durante y despues de la romería. Por ser felices cuando yo estoy feliz y hacermelo saber, por quererme como os quiero.
 
Garrotino: Por lo pejiguera que eres, por aguantar mis constantes bromas, por ser mi compañero liguero y llamarme 40 veces por telefono. Por enfadarte cuando me voy y alegrarte cuando vuelvo.
 
Curry: Por prestarme tu guitarra, por tragarte tus lagrimas, por apretarme fuerte cuando notabamos su ausencia, por cumplir tus promesas, por ser mi tio, mi amigo y mi hermano, por pensar siempre en mi y solo en mi, por darme un par de ostias cuando me las tienes que dar, por enseñarme tanto y mas, por hacer que me sienta mas de lo que soy y animarme a hacer locuras... por quererme incluso mas, de lo que te quiero yo a ti y por miles de cosas mas
 
 Juan Jose: Por buscarme para echar ese ratito que ya se ha convertido en costumbre, porque me haces cantar aunque me quede sin voz y recordarme que siempre estas ahi. Gracias por Sandra y por Leire, porque son tu vida y mi vida... una por que es mi sobrina, la otra porque es mas que mi prima política.
Padrino y Angelita: Por hacer vuestras mis preocupaciones y estar siempre en nuestras vidas... y por ese plato de carne con tomate cada año.
Jose Manuel: Por hacerme creer que toco bien la guitarra y disfrutar cuando lo hago, por pedirme "la jaca torda roda" cada romería, por ser mi "cuñao".
 
 
Por todos vosotros y por muchos mas, que seguro que se me olvida alguno, por hacer de esta romería la mejor hasta el momento.... GRACIAS.

miércoles, 15 de junio de 2011

La Tienda de La Verdad

Quiero compartir con vosotros un fabuloso cuento, precisamente hoy que es cuando descubro una gran mentira para encontrar debajo una gran verdad. Disfrutadlo porque lo merece:

El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate... en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba:


Tienda de la verdad


El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían.

Entró.

Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
—Perdón, ¿esta es la tienda de la verdad?.
—Sí, señor, ¿qué tipo de verdad anda buscando: verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?

Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible, llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.

—Verdad completa –contestó el hombre sin dudarlo.
“Estoy tan cansado de mentiras y de falsificaciones”, pensó, “no quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones”.
—¡Verdad plena! –ratificó.
—Bien, señor, sígame.

La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo:
—El señor lo va a atender.

El vendedor se acercó y esperó que el hombre hablara.
—Vengo a comprar la verdad completa.
—Ahá, perdón, ¿el señor sabe el precio?
—No, ¿cuál es? –contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.
—Si usted se la lleva –dijo el vendedor— el precio es que nunca más podrá estar en paz.

Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.

—Gra... gracias, disculpe... –balbuceó.

Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso.

Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo.

“Quizás más adelante”, pensó...

No necesariamente lo que para mí es beneficioso, lo es también para otro. Puede suceder y es justo que así sea que alguien crea que el precio de cierto beneficio sea demasiado costoso. Es válido que cada uno decida qué precio quiere pagar a cambio de lo que recibe, y es lógico que cada uno elija el momento para recibir lo que el mundo le ofrece, sea la verdad o cualquier otro “beneficio”.

domingo, 5 de junio de 2011

Perdido

Esta noche ha sido todo muy raro. Volver a los lugares que visitaba de niño y sentir que soy adulto borracho de amor de contigo; me ha hecho volver en el tiempo a noches de frio sin abrigo. Pero esta noche es diferente, nada era lo vivido, estaba todo como nuevo y nunca estuve aqui contigo.

Jamás me lo imaginé, ni siquiera al llamarte; pero me alegre al verte y mucho mas al mirarte, que aunque parezca lo mismo es bastante diferente. Verte te veo de cien maneras y mirarte solo de una, aunque a veces no te vea en medio de tanta negrura porque creo que esto es el miedo a una nueva aventura, a entregarme sin medida sin recibir nada a cambio, a no saber darte lo que tu corazon pida... miedo al fin y al cabo, y el miedo no tiene cura.

Pero prometo intentarlo, pormeto acercarme a tu cara, prometo morderte los labios, prometo beber de tu boca como quien coge una copa y da un gran sorbo sin pensarlo... pero tengo miedo de hacerlo porque un valiente me dijo que, un clavo saca otro clavo y no quiero eso contigo. Quiero hacerlo cuando me apetezca, cuando esté realmente preparado para sentir esos labios sin pensar en el pasado.

Y todo esto se resume en que estoy hecho un puto lio, que en mi corazón no mando y estoy sin rumbo y perdido.