lunes, 2 de mayo de 2011

Fue otro instante, diferente

Fue otro instante, al igual que el anterior, un segundo, pero diferente....


Sentí como mi alma moría, como mi corazón se partía en pedazos cuando le vi entrar por la puerta.
Nadie me dijo quien era, jamas le vi, nunca lo conocí, pero en ese instante, supe perfectamente quien era.

Mi piel se enfrió de repente, mis pelos se erizaron y mi boca pronunció el que pensaba que sería el ultimo adiós.
Ahora sí me reconocía vencido, había tenido frente a frente al vencedor y no tuve el valor de mirarle a la cara. No fui capaz de reunir el valor necesario para decirle que yo era el hombre que hasta ese mismo instante peleaba día a día sin tregua por recuperarla y se quedaba esperando cada tarde su llegada...
Pero me sentía sin fuerzas, había conocido al ganador.

Mis ojos descubrieron que sus ojos me miraban con vergüenza y su mirada bajaba hacia el suelo. Bien sabía yo que ocho años de relación, no se curaban con un mes y medio de dolor, que me quedaba que sufrir... pero aunque el dolor es grande, sé que sin importarme nada seguiría sus pasos y llegaría hasta sitios donde jamas quise estar.

Pero esta vez ha sido diferente. Esta vez he tenido el hombro de un amigo para llorar y sus palabras me alentaban a seguir adelante, sus palabras eran plurales y saldríamos de esto.


Creo que hasta hoy, todavía había gente que no creía que mi felicidad solo dependía de la esperanza a la que me agarraba como un clavo ardiendo, la esperanza de escuchar mi nombre saliendo de nuevo de sus labios.

Ella confió y se creía lo que le decía, que estaba bien, que lo estaba superando.... MENTIRA... Yo reiría eternamente si ella mi mirase con los ojos con que me miraba hace 8 años, solo si me mirara.

Recuerdo cada sensación que sus manos despertaban en mi sangre y a día de hoy tengo que cuestionarme si esas manos solo me tocaban a mí... recordando esa sensación siento el amargor de un café de media tarde... maldito café y revelador a la vez.

Mis pasos una y otra vez se empeñaban en recorrer los mismos senderos y los mismos caminos, los que me llevaban a cruzarme con ella. Mi alma me guiaba y cuando me dejó, mi alma se quedó a vivir con ella. Hoy me doy cuenta de que ese alma no me pertenece, no la quiero, porque no es mía. La mía empieza hoy... mi alma, mi vida... no se ha acabado, empieza hoy.

Tengo culpa, pero voy a empezar a pensar que no la tengo toda. Cuando se empezó a apagar la llama no se preocupó por mí, no me habló, no me preguntó, se dedicó a quejarse y ha exigirme lo que no era  capaz de darle por mi situación.

Siempre se preocupó por enseñarme su manera de vivir, la que ella decía que era la mejor, pero nunca se preocupo por preguntarme si yo tenía otra manera de vivir mejor e intentar seguir mi manera... o fabricar y vivir una nueva forma de vida que nos llenase a ambos. Mis largos enfados, mis cambios de humor, mi pereza, mi rareza... son cosas que siempre han estado conmigo, pero solo te molestaron al final.

Siempre me pregunté si estaría predestinado a encontrarme contigo, hoy me respondo a mi mismo que no. Lo que estoy seguro que estaba predestinado para mi, era dejar de vernos.

Creía qué dejándola tranquila le demostraba mi amor infinito... creía que despedirme era poder volver a encontrarla alguna vez. Creía que podía ser su amigo, su confidente... hoy tengo claro que no estoy preparado para ello... hoy tengo muy claro que lo que ayer era amor infinito, hoy es odio porque creo que no merezco su forma de llevar la situación.

Ahora me consuelo con la idea de no volver a mirarla, sacarla de mi vida, dejar de pensar en su existencia... y con las mismas fuerzas que hasta hace unos días luchaba por tener su amor, con esa misma persistencia y coraje; luchar por olvidarla.

Olvida todas mis palabras bonitas, todos los te quiero que te regalé y recuerda las palabras que te regalo hoy: Hasta nunca.

Como dijo un día Neruda, este será "el ultimo dolor que ella me cause y estos los últimos versos que yo le escribo"