lunes, 18 de abril de 2011

FUE UN INSTANTE....

Fue un instante, un segundo...


Sentí como mi alma se evaporaba hacia otro destino, donde ya sus ojos no estaban.

Mi piel sintió el perfume de su eterna ausencia y mi boca pronunció su nombre por última vez.
No me reconocí al saberme vencido, no era yo aquel hombre que hace algunos dias peleaba sin tregua y esperaba su llegada cada tarde...
Pero ya no siento fuerzas.

El día que mis ojos descubrieron la fuerza incomparable de su mirada, bien sabía yo que con este amor llegaría el dolor, y sin importarme mas nada, seguí sus pasos, y llegué a sitios donde jamás imaginé estar.

No hubo nadie que me alentara para seguir adelante...

Nunca nadie creyó que mi felicidad, solo crecía cada vez que escuchaba mi nombre saliendo, como lejana esperanza, de sus labios.

Quizás ella tampoco confió en mi alegría... quizás nunca supo, que yo reiría eternamente si me miraba... solo si me miraba.

Otra vez recuerdo cada sensación que sus manos despertaron en mi sangre, y nuevamente llega aquella canción desde lejos y dejando la misma nostalgia de un final de una película de amor.

Mis pasos se apresuraban cada tarde para verla sonreír... y mi alma siempre llegaba cuatro segundos antes... lo que yo nunca supe, es que mi alma se quedó a vivir en ella.

No la escuche atentamente durante horas. Estudiar cada palabra y observar como crecia a mi lado... fui olvidando hacerlo.

Su preocupación por mostrarme la mejor manera de vivir, era sorprendente...
Y mis largos enfados cuando veía sus desvíos, hoy los recuerdo como mi asquerosa manera de quererla.

Siempre pensé, si en mi vida estaba escrito encontrarla, o fui yo simplemente que quise cambiar el destino. Pero estoy seguro, que lo volvería a repetir.

Sé que dejándola, le demuestro mi amor infinito... sé que despedirme, es poder volver a encontrarla alguna vez.

Ahora solo debo mirarla... y con las mismas fuerzas con las que luchaba por tener su amor... con esa misma furia con la que defendía mis sentimientos...

Con las mismas palabras con las que llegué...
Ahora solo debo mirarla... y regalarle mi Adiós.