viernes, 11 de febrero de 2011

DECISIONES

Hay veces que uno tiene claro que algo no va bien, que algo en tu vida no cuadra o no marcha como debería marchar. Hay veces que la vida te va haciendo pequeños guiños, te va dando pistitas pequeñas de qué puede ser; pero otras veces te lo tienes que imaginar. El saber que algo va mal, pero no tener claro el qué, para mí creo que es de las mayores torturas que se le puede presentar a una persona.

Pero lo duro de verdad viene cuando finalmente detectas el problema. Normalmente sabes de la existencia de ese problema, lo has visto crecer, pero a la vez lo has ignorado totalmente pensando que desaparecería solo. Sí, solo... nunca me ha pasado esto, pero parece ser que el humano lleva esto intrínseco. Cuando el problema lo supera, tiende a ignorarlo completamente, aunque ha veces tenga algún brote verde que te recuerda que sigue estando hay. Pero lo llevamos mas o menos bien, está ahí pero no lo vemos. Esta situación tampoco es sostenible y llega un día en que cuando miras el problema de frente, te das cuenta que los pequeños brotes verdes que veías a veces se han convertido en un inmenso bosque infranqueable y entonces no tienes capacidad para atravesarlo, sortearlo o simplemente cortarlo de raíz.

Entonces llega el momento de tomar decisiones. La primera que tomas es la mas fácil: voy a darle un rodeo. Pero esté bosque tienes varios miles de hectáreas y te cansas a los pocos días de caminata. Segunda decisión: levantar un muro para no ver el bosque. Típico de niños, si no lo veo no existe. Está decisión a veces nos parece la mas acertada y la llevamos a cabo, a la par que pensamos que esto no servirá de nada, porque pronto el bosque avanzará y crecerá, hasta el punto de derribar el muro.

Después de varios intentos inútiles, te das cuenta de que la única solución es armarte de valor y encarar el problema, tomarlo por los cuernos y hacer lo que tienes que hacer. Está decisión la has tenido en mente desde el principio, pero al igual que hiciste con el problema, intentaste buscar alternativas. Sabes que es la decisión mas dura, porque será cortar de raíz con todo y cambiar de dirección, pero es lo único que te convence. Si no encuentro la manera de atravesar el bosque de MI PROBLEMA, si no encuentro la solución para que no siga creciendo... ¿por qué no cambiar de dirección? Lógicamente será doloroso, pero si la dirección hacia donde camino cambia, dejaré mi problema atrás y nunca mas tendré que hacerle frente.

¿Es dolorosa esta decisión? Yo creo que la más, sin duda. Pero también pienso que con el tiempo, cuando miremos aquello que en su día nos parecía un bosque, se habrá convertido en una inmensa pradera verde donde querremos pasar de vez en cuando y relajarnos; y sobre todo para observar que tomamos la decisión acertada y que gracias a ello, por fin somos felices.